martes 18 de mayo de 2010

Pega el cambiazo: Interferencias urbanas

                            
                                         (Imagen publicada por Dr. Boiffard en  ''Alcachofa Corporation'' )



El tema de hoy tiene una delimitación conceptual bastante compleja: se trata de acciones humorísticas con carácter político (de explicitud variable)realizadas:

1-Sin búsqueda de beneficio económico
2-Como forma de protesta, concienciación,
3-Apropiación de eslóganes, marcos, espacios, eventos...del ''rival'' (personal, institucional, corporativo y/o ideológico-metafórico).
4-Con vocación de visibilidad social: proyectadas al espacio público, ya sea desde la base (a pie de calle, redes sociales...) o mediante la búsqueda de espacio en los grandes medios de comunicación de masas como forma de situar el debate en torno a la cuestión en la agenda pública.
5-Hacen visibles marcos mentales inconscientes de organización de la experiencia: su capacidad de mímesis los hace presentarse como si fueran el rival, pero poco a poco la audiencia va descubriendo el engaño (o no). Aplican su lógica a casos en los que falla, o provocan pequeños cortocircuitos de aturdimiento que nos recuerdan que existen varias maneras de pensar las cosas ''que alguien pensó en su momento y no te habías planteado'', aunque parezcan insignificantes.

Hoy voy a ponerme chulo extendiendo a otros fenómenos comunicativos el concepto de ''interferencia urbana'' que tan bien nos comenta Antonio Martínez Ron en su blog ''Fogonazos''. De esta fenomenal entrada, me gusta especialmente esta frase, pues creo que resume la filosofía de las citadas ''interferencias'' visuales:

''(...)el street art juega con la pura subversión, como bocinazo de advertencia en esa selva de signos que es la ciudad''

¿He oído selva de signos? Esto ya suena a Antropología y no exclusivamente a nueva expresión artística, a arte actual. Me suena a Victor Turner, a cognitivismo, a ritualismo comunicativo. A unas comunicaciones unidireccionales y formas de sabotearlas y ponerlas a trabajar a tu favor. Ya tenemos material suciológico.

Antes hablaba de transformaciones de la organización de la experiencia. Como soy un brasas, voy a acudir de nuevo a Goffman. ''Frame Analysis'' tiene muchas, muchísimas páginas y es complejo. No cobro por esto. Estoy de exámenes. No voy a ponerme a revisar el libraco. Nadie me va a evaluar, porque no sé poner el botoncito (widget o algo así, botoncito en cristiano) de las notas a la entrada...o si lo hacen, no creo que me entere. Así que les voy a contar la parte que me sirve para este caso como si estuviésemos ante la cuarta cerveza de la noche. Básicamente, el frame es una situación social, o mejor dicho, el marco de interpretación y código de reglas sociales al respecto. Para ir tirando, digamos que es una capa general de interpretación sobre una realidad concreta producto de la socialización. A esa capa, pueden agregarse otras...como por ejemplo mediante el ''keying'' o cambios de clave, que son transformaciones internas que buscan ser percibidas y que redefinen la situación, como por ejemplo ''jugar a pelearse'': se siguen patrones de otro marco (''frame''), el de la pelea, pero con el fin de garantizar una actividad lúdica, por tanto, no se llega hasta las últimas consecuencias, se establecen paréntesis de inicio y final. La definición predominante de la situación sigue siendo la del juego. Existe una gran cantidad de  tipologías, como aquella que clasifica a los sujetos según la distribución del conocimiento de la transposición de clave, o las transposiciones en función de los fines de quienes la emprenden, pero de momento nos basta con saber que se trata de actividades de definición y redefinición de las situaciones sociales que no son lo que parecen, ni pretenden serlo. Sólo juegan a serlo...para algo.

Voy a poner algunos ejemplos que considero especialmente llamativos dentro de lo que denomino ''interferencias urbanas'' como labor de ''keying'':



John Lennon: ''War is Over'': como bien comenta Jimmy Jazz en ''Detrás de una Canción'' , este lema hace referencia a una campaña promovida en 1969 por John Lennon y Yoko Ono en diversos soportes fijos de ciudades europeas y estadounidenses. El objetivo era doble: promocionar una canción protesta navideña e impactar en una opinión pública que comenzaba a mostrar su rechazo a la Guerra de Vietnam. Juega con la sorpresa: ''¿cómo que la Guerra se ha acabado?'', pensara el incauto público en un primer momento. ''Ah, no...que se acaba si yo quiero, y es propaganda''. ''Un momento...¿significa esto que puedo hacer algo para que se acabe la guerra, o símplemente me han hecho una broma de mal gusto?''. Vietnam era un pozo sin fin, una guerra dura contra un ''enemigo invisible'', que parecía no tener final. Lennon consiguió captar durante unos segundos la atención de millones de personas, exponiéndolos a una buena noticia, que pese a ser desmentida inmediatamente, deja el regusto sugerente de ''por fin se acabó esta mierda''...para luego arrojarte de vuelta a la realidad y decirte: ''puedes hacer cosas si quieres que la satisfacción de antes sea real''. La campaña ''War is Over'' intentó romper el tabú de la Guerra de Vietnam como un sacrificio colectivo justo e irreprochable, ante el cual sólo quedaba callar con esforzada ''resignación patriótica'' o ir a morir en contienda si fuese necesario. La Guerra ya no era un ente con vida propia: la Guerra la hacen las personas, y las personas pueden pararla.

Este tipo de estrategia  ''parte de cero'', es decir, pese a crear material inédito en códigos ''rivales'', difunde su insuficiencia enfrentándolos a su mensaje moral. Estaría presente en otros ámbitos, por ejemplo, el de la eliminación del estigma sobre la abstención electoral como falta de civismo, del que este mural es un buen ejemplo:


Código electoral para rebelarse contra el electoralismo, con un hábil manejo de la ambigüedad entre ''nadie'' como si fuese ''alguien'', el mesías,  y nadie como si fuese algo así como ''con gobernantes, estamos jodidos''. Recursos similares se usan en la que es, quizás, la más conocida de estas formas de expresión-protesta: el ''stencil'', o graffiti con plantillas, definidas por un gran impacto visual pese a que normalmente su diseño gráfico es sencillo. No todos tienen contenido político explícito, sin embargo, es algo bastante habitual. En este vídeo hay un poco de todo:



Hay otro tipo de acciones que parten de material ya elaborado por el ''enemigo'', transformándolo para sus propios fines, convirtiéndolo en un arma de opinión pública que se vuelve contra quien la emitió en un principio. Mediante alteraciones sutiles de la apariencia, el sentido queda totalmente trastocado. Veamos algunos ejemplos:








También es posible hacerlo de forma audiovisual como acción de protesta. Me hacen mucha gracia, en ese sentido, las versiones de canciones o la disociación musica-imágenes sobre videoclips. En el primer apartado, una cómica versión de una canción del antiguo grupo del neonazi y demócrata (guiño guiño) Manuel Canduela (nótese el sutil cambio de ''División 250 a División 251''):




Otro ejemplo que estos días me ha dejado bastante flipado es el de los ''Yes, Men'', de los que puede ver 
su último documental recientemente. Se dedican a desenmascarar las consecuencias morales de la búsqueda de dinero a toda costa por parte de las corporaciones haciéndose pasar por ejecutivos de grandes empresas en los medios, en convenciones empresariales y otros eventos. Lo hacen mediante el simple uso de la lógica aplastante del capitalismo salvaje sin máscaras de lenguaje doble, sin bombas de humo para escapar de las responsabilidades: cartas sobre la mesa. Pero la parte que más me impactó fue algo un poco similar al ''War is Over'': simularon ser un ejecutivo del nuevo propietario de la empresa responsable de la casi olvidada tragedia industrial de Bhopal, accidente por negligencia que costó la vida a miles de personas, acarreó problemas de salud permanentes a otras tantas y por la cual no se han dirimido responsabilidades correctamente, ni se ha producido una reparación de daños. Pues bien, el ''yes, man'' habló en directo en la BBC prometiendo una suma millonaria para reparar los daños. Cuando se descubrió el engaño, la bolsa ya había penalizado a esta empresa con pérdidas millonarias por hacer lo moralmente correcto. Misión cumplida: quizás los responsables no han pagado aún por sus acciones, ni las víctimas han recibido compensación, pero se dió un primer paso importantísimo como es devolver el debate a la opinión pública. La bajada de la cotización es la confirmación de su tésis sobre un sistema económico inmoral y la necesidad de cambiarlo. En su mensaje ''fake'', el activista hace parecer que la empresa ha entendido que las vidas humanas, que nuestro bienestar y nuestra salud, son cosas que no pueden medirse monetariamente, y no puede hacerse negocio a toda costa cuando las externalidades negativas son inmensas. Los inversores responden: ''así no'', confirmando que es mejor ahorrar en costes y dejar que mueran y agonicen miles de seres humanos sólo por ser más ''eficientes'', para poder seguir acumulando ganancias que permitan un depravado estilo de vida de despilfarro sin sentido y acumulación de capital a la enésima potencia.



Creo que el Pastafarismo contiene muchas representaciones de interferencias, en este caso, religiosas. Su estructura conceptual y lógica internas simulan ser una religión, aunque su contenido es irónico-paródico (al igual que pasa en el caso Wikipedia-Frikipedia) , por lo cual podríamos decir que, en si mismo, es una interferencia...con su manifestación ''urbana'' o ''a pie de calle'', considerando también como calle el ágora virtual. Veamos algunos ejemplos:








Y el contraataque teísta, para segir rizando el rizo, parodiando una parodia de ellos mismos y entrando en el juego...


Aunque su carácter político no es tan evidente, creo que en la categoría de interferencia urbana tal y como la entiendo, entraría el proyecto ''Red Retro'', empeñado en dar color a algo tan gris y monótono como las estaciones de metro. Considero que esta sorpresa en lo cotidiano no es sólo de bromas, de chistes de un emisor anónimo para receptores anónimos. Es una invitación a la imaginación, al distanciamiento, a la atención: las cosas pueden cambiar y de hecho cambian, y hay que estar alerta. Pero no sólo el poder puede cambiarlas: puedes llevar a cabo una acción relativamente ''inocente'' con la que llames la atención y rescates un lugar de la monotonía para el cachondeo. Y el humor, la ironía, no son sólo habilidades comunicativas, sino también una invitación al distanciamiento crítico, a la búsqueda de las raíces subyacentes de las cosas y la elaboración de conclusiones propias. Que una estación de metro pueda cambiar de nombre transitoria e inesperadamente, y sigue siendo la misma estación no parece gran cosa...pero activa nuestra imaginación. Se trata de una metáfora (la ciudadanía ''tomando'' pacíficamente un espacio público) que siembra la duda: ''¿quién?¿por qué?'', y eso es precisamente lo que busca.





Para finalizar, me gustaría citar otra polémica forma de protesta lúdica de interferencia: los ''trolleos'' como por ejemplo, el GoogleBombing o la participación soterrada en actividades  propuestas por el ''enemigo'' para demostrar sus carencias, a modo de cebo. El problema es que, muchas veces, esconden intenciones comerciales, o son una simple diversión destructiva para mucha gente que no sabe poner el freno, como pasó con el tal John Cobra.

Seguro que se no conozco miles de casos de este fenómeno, y otros tantos no han emergido para continuar con esta divagación, mas espero que se comprenda de qué va el meollo: atención permanente a la manipulación, reivindicación de los espacios urbanos, ironía, reenmarcado...Nuevas formas de protesta para nuevos tiempos, vías para vencer la saturación de mensajes, machetes para avanzar entre la maleza de la selva de signos.