martes 23 de marzo de 2010
Feminismo vs machismo, ok... ¿Y hombrismo vs hembrismo?
Cuando luchamos por la igualdad entre los seres humanos, muy a menudo nuestras sanas intenciones nos hacen tragar con cosas que, supuestamente, pertenecen a la misma corriente de opinión. A veces son sutiles, otras estridentes, y siempre, siempre, te convierten en un nazi si no las aceptas. Hay excesos de celo, medidas que no tienen nada que ver con su contexto de aplicación, medradores barriendo para su casa, y, por qué no decirlo, un altísimo grado de gilipollismo, ya que por desgracia hay tantísima gente imbécil (o al menos con pensamientos profundamente imbéciles que defienden con imbécil vehemencia) que ningún movimiento social que se precie puede presumir de la ausencia de ''maricomplejines'' y cipotes envueltos en papel de fumar.
Particularmente irritantes me resultan los movimientos que hacen de las diferencias (hablo especialmente de las adscritas) su bandera; y de la culpabilización del prójimo y la autofelación sus máximos objetivos. Es, en mi opinión, una penosa perspectiva nacida de casi 300 años de nacionalismo, digievolucionada en la actualidad en eso que llaman ''nuevos movimientos sociales'', aunque a menudo tienen de nuevos lo que yo de vietnamita. Y si bien hay algunos de estos movimientos que han encabezado luchas justas e interesantes (feminismo, movimiento gay, ecologismo, indigenismo...), no es raro que en su seno acaben generándose nuevas injusticias que sustituyen a las anteriores ante la falta general de autocrítica.
Debido a mis principios ácratas, es de suponer que no tengo demasiados problemas con que la gente tenga sus diferencias, es más, normalmente me importan tres cojones, no me interesan en absoluto más que desde el punto de vista académico. ¿Discriminación? Todo lo contrario, sencillamente son cosas que no miro. Si estoy hablando con un negro, no voy a estar todo el rato pensando ''ooh, es negro, qué tolerante soy'', si veo un moro al que no conozco no voy ir a saludarlo para que piense que no soy racista, si estoy de charla con alguien homosexual no voy a esforzarme porque todo el mundo sepa que no tengo problemas con los gays, ni voy a compadecerlo, ni voy a ser más efusivo de lo normal, y, por supuesto, estando mi culo a salvo, no tengo nada que echarle en cara ni que temer. Es que sencillamente me da igual. Las diferencias de las que mucha gente hace el eje de su vida (normalmente, como comprensible reacción a la discriminación) a menudo no significan mucho más para mí y otra gente que el color de los ojos o el pelo, o el timbre de voz. Es decir: todos somos distintos entre nosotros, toma perogrullo. Por eso me produce cierto rechazo que la gente venga gritándome a la cara su diferencia: ''Eh, tu, escucha, somos gays/''feministas''/de ''liberación'' animal/gitanos/budistas/de la Asociación de Amigos de la Capa Castellana, aquí estamos y no vas a poder hacer nada para cambiarnos porque así nos vamos a quedar''. Vale, haced lo que queráis, pero sin darme la barrila, ni abusar de mi tiempo, ni asociar mi existencia a vuestro sufrimiento(bueno, los de liberación animal a lo mejor me consideran un carroñero de supermercado, pero lo que es a los seres humanos, normalmente procuro darlos por el culo lo menos posible).
La cuestión del género, oh dios mio. Qué tema tan complicado. Como postura general, yo creo que debemos avanzar hacia la igualdad DE OPORTUNIDADES entre TODAS las personas. Es una vergüeza que, por ser mujer, una cobre menos por el mismo trabajo, o no pueda ir con el rostro descubierto, o tenga que aguantar groserías y gilipolleces de babosos desconocidos. Tratando de combatir estas y otras mierdas, la verdad es que, al final, gran parte del ''feminismo'' actual ha derivado en un hembrismo revanchista, estúpido y profundamente injusto, que no acepta la igualdad como tal, sino que pide la sustitución de unas tiranías por otras, o símplemente crea debates bizantinos que distraen y aburren mientras todo sigue como está o directamente se va a la mierda. Este hembrismo, que vive su punto cúlmen con el Pajinato socialdemócrata de Zetaperia, es cada día más irritante, hueco y furibundo. Todo se convierte en una cuestión de género, que se intenta recalcar a través de un lenguaje desnaturalizado. Se habla de ''lo femenino'' como algo innato y positivo, y no como un agregado de construcciones culturales que cada persona infiere de manera diversa, mientras que hablar de ''lo masculino'' supone enfrentarse al poder omnímodo que ha arrasado la tierra desde sus albores. ¿Lo argumentan, por ejemplo, desde la antropología de la sexualidad, con rigor teórico? ¡Qué va! Basta con el eslógan y la victimización. Hacen aparecer cualquier conquista social de la mujer como una concesión del hombre. Aunque sean las más chillonas, son las más machistas del feminismo.
El hembrismo es una tontería al menos tan grande como lo sería un hombrismo. Y es curioso cómo los valores clásicos asociados a ambos sexos (macho fuerte, impulsivo e independiente; hembra protectora, sofisticada, sensible) se han llegado a considerar algo desfasado...para los hombres. El machito provoca repulsión, pero en cambio, a todo el mundo le da igual que sigan existiendo las princesitas. Los chicos no podemos vivir del músculo y el berreo, pero no pasa nada si una chica más tonta que una piedra concentra todos sus esfuerzos en tener un tetamen apetecible y explotarlo para conseguir sus deseos, sin desarrollarse como persona. Es más, resulta que si hace eso...¡es culpa de los tontos hombres que lo consienten y mantienen, y no de su desidia!. Y digo yo, ¿y si le damos a cada cual según lo suyo, y que obre en consecuencia con esto y sus convicciones, y nos dejamos de tanta chorrada y tipificación etérea? El hembrismo actual fortalece los estereotipos negativos sobre las mujeres al discutirlos muy a menudo con enorme torpeza conceptual, haciéndolos parecer más fuertes de lo que son. Entran a cualquier trapo como un mihura (ficción provocadora, anuncio humorístico polémico...), y provocan un murmullo resignado de ''ya estamos'', como cuando la Iglesia intenta hacer política pública. Y entre la indiferencia, la herencia cultural y los trogloditas que aún pululan por España, la verdadera igualdad se va por el sumidero mientras discutimos sobre miembros y miembras.
¿Realmente alguien cree que sembrando en las conciencias la idea de que hombres y mujeres somos entidades separadas se puede llegar a la igualdad? A lo mejor tenemos demasiada gente inteligente ocupándose del sexo de los ángeles, ocupamos demasiado tiempo pidiendo perdón por lo que somos y midiendo nuestras palabras. Mientras tanto, a todos y todas nos sodomizan con recortes sociales, pero da igual, porque ahora las todas no son muy diferentes a nosotros a la hora de ser jodidas. Ahora tenemos sistemas de cuotas, ¡oh, maravilla de la meritocracia!. Estoy deseando que todos los sociólogos hombres de mi generación (que, por otra parte, creo recordar que somos minoría en las facultades española) sean unos zoquetes, porque con este sistema, podría pillar cacho en cualquier empleo chulo de la Administración incluso a costa de alguna mujer más brillante que yo. Esto sí que es justicia social y valorar a cada uno en función de lo que es. Los temas de género realmente relevantes, por ejemplo el apoyo laboral a las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia, o la discriminación por el aspecto físico, no parecen tener tanta relevancia en la agenda pública como en la realidad a pie de calle, y son terrenos de lucha directa por la posibilidad de ser iguales en derechos y deberes, que es de lo que se trata, no de ser clones.
Y por otra parte, ¿es pertinente la referencia al género en cualquier debate social? Yo creo que no. De hecho, es este exceso de afán protagonismo del buenrollismo actual el que provoca desconfianza sobre el feminismo incluso bien entendido. Cuando dialogas con alguien que no hace más que justificarse de manera atropellada y hablar de sí mismo, tienes la sensación de que algo falla, aunque lo que te esté contando tenga coherencia argumental. Sospechas que te oculta información, o que te va a pedir algo que no está seguro de merecer. Como mínimo, piensas que se cree muy importante. Siempre hay que vigilar el género como posible variable, pero sin olvidar que muchas veces no es realmente significativa. Y, como telón de fondo, tener presente nuestra evolución como especie como origen remoto del meollo del género. Que tiene su miga...y es de obligada referencia, aunque en este momento no sé lo suficiente sobre el tema como para darles argumentos con la seguridad de que no la estoy cagando.
El feminismo ha actuado como un agitador de conciencias, siempre en las vanguardias revolucionarias, llevando a cabo una justa reivindicación del espacio público para las mujeres, y recordándonos que bajo la costumbre a menudo se esconden marcos interpretativos que facilitan la discriminación o la hacen explícita. El feminismo no es sólo un asunto de mujeres, ya que atañe a una concepción global de las relaciones humanas basadas en el libre acuerdo y la no explotación del hombre por el hombre (o de la mujer por la mujer, por si acaso hay socialdemócratas vigilando), por tanto, se trata de una postura con la que cualquier persona de bien puede identificarse. Forma parte de una filosofía coherente de horizontalidad de las relaciones sociales, y eso es algo que nos beneficiaría a todos. Y es innegable que no puede abandonar su función de agitador de conciencias en esta era de lo post y el supuesto fin de la historia, porque corremos el riesgo de creernos que ya está todo hecho en ese terreno. Por eso es MUY importante que sepamos distinguir el hembrismo del feminismo, porque fuera de las disecciones negro sobre blanco de las ciencias sociales, todo se mezcla y toma colores propios. Si alguien dice 10 gilipolleces y una gran verdad, la verdad no deja de serlo ni tampoco las gilipolleces, ni a la inversa, nos caiga bien o mal. Es difícil, y muy relativo, distinguir ambos conceptos, pero intentaré resumirlo en una pregunta general de orientación : ¿Este argumento (no esta persona ni esta ideología) favorece una igualdad real y efectiva, o por el contrario se trata de maquillaje o apología de una nueva desigualdad?.
Todo mi respeto por el feminismo, todo mi desprecio para cualquier ideología de la desigualdad.
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39€,
Futuro,
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2 comentarios:
Muy vehemente este casi casi tratado, y de gran coherencia... y varias cosas más con hache intercalada. Se te ve bastante afectado, diría incluso que el asunto del hembrismo te ha tocado en lo personal...
Mmm...sólo si consideramos mis impuestos como algo personal, la verdad. Aunque bien es cierto que uno se encuentra de todo en esta vida.
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