Como no tengo ni puta idea de música, no pretendo ponerme a hablar de eso con asiduidad, incluso me gustaría prometer que será la última entrada apologético-musical, pero lo mismo se me aparece Juan Abarca en sueños y reclama con toda justicia un homenaje a Mamá Ladilla. Me consta que hay unos tropecientos millones de blogs tocando esta temática con mejores análisis y documentación, asi que hala, ya saben, si les pica la curiosidad, cuando acaben este artículo pónganse a zascandilear de enlace en enlace para ver qué descubren, que siempre hay cosas que uno no sabía. Antes no, joder, que promuevo el espíritu aventurero, pero me gusta tener lectores, aunque cualquiera lo diría con las chorradas inconexas y personalísimas que escribo últimamente, y que sospecho que sólo me interesan a mí.
A lo mejor a Evaristo y sus amigos no los quiero tanto por su música en sí, sino porque llevan años poniéndome de mala hostia, dándome razones y ganas para levantarle el dedo corazón a cientos de cosas que me molestan y ofenden mi sentido común. Mejor que nadie. Una pildorita de rabia para salir a la calle apretando los dientes. Letras directas que no descuidan una cierta lírica amarga, ironía, conciencia y, de nuevo, una bilis individualista más que necesaria. No se libra ni dios, Dios el que menos. No hay disco con menos de un 80% de temazos, de los que buena parte son auténticos himnos contra la alienación. Para mi, lo más grande del punk en español.
Es uno de esos grupos que uno escucha desde pequeño atraído por las palabrotas y el ritmo, pero que al madurar se convierten en un laberinto de referencias a investigar, y en mensajes de rebeldía inteligibles. En fin, no puedo hablar sobre ellos mejor que su música...
Y como siempre, para más detalles Wikipedia:
viernes 19 de febrero de 2010
Apología de...La Polla Records
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