
Hace eones, el joven e inexperto autor de este coñazo de blog tuvo un intenso deseo de rebelarse contra el prestigio académico. En este artículo , se despachaba a gusto con Goffman y su ''Frame Analysis'', diciendo más o menos que se trataba de un sainete sin ningún valor científico y horrendamente pesado. Si el bueno de Erving hubiese leído mis palabras, creo que se hubiera reído con gesto torcido, y hubiera esperado hasta el día de hoy para darme una colleja cariñosa, sabedor del desenlace.
No puedo negar que en su momento me pareció un tocho infumable. Posiblemente, me pilló demasiado pronto. O no. El caso es que no me había enfrentado nunca a un texto técnico tan largo (la edición italiana, entre pitos y flautas, creo que superaba las 1000 páginas) y tan complejo. Cuando uno acaba 2º de carrera, tiene sus armas para entender, con mayor o menor dificultad, cualquier texto sociológico. Pero pasar de las técnicas elementales, los rudimentos en ciencia política y las asignaturas de introducción, a la organización de la experiencia desde el enfoque dramatúrgico es, cuanto menos, un paso cualitativamente muy largo.
El caso es que el libro de marras me parecía desesperante. Se comió horas y horas, dilemas, tutorías, un trabajo de 30 páginas, resúmenes... y yo creía que no avanzaba. No veía ningún progreso, todo aquello seguía pareciendo ignoto. La verdad es que al acabar de leerlo me sentí aturdido, no sabía muy bien cómo digerir aquello. Lo mismo me pasó en la misma asignatura con ''La realidad múltiple'', de Schutz y James, y quizá por eso, le cogí cierta manía a esa forma de explicación, e incluso a la temática. Por suerte, ''El comportamiento en público'' me reconcilió con Goffman y con su visión de la vida social. Era el esquema de ''Frame Analysis'' aplicado de forma más tangible y concreta a las normas que rigen el citado comportamiento. Ahí empecé a entenderlo.
La vida académica tiene sus extraños vericuetos, y a veces te lleva a volver sobre cosas anteriores, profundizar, rozarlas de pasada...y poco a poco, van reposando y entendiéndose cada vez mejor, elaboramos un juicio crítico más objetivo y con más argumentos a favor y en contra. Y así fue como el análisis de los marcos de interacción social empezó a parecerme algo bastante interesante, y con gran cantidad de aplicaciones temáticas.
Dado que ya no pienso que la microsociología y la antropología son hermanas retrasadas de la recia macrosociología cuantitativa, creo que tengo bastante que agradecer a las obras de gente como Goffman. Libros que me costó dios y ayuda leerme, pero que fueron y son una gran fuente de conocimiento y una estupenda forma de gimnasia mental. Ensayos que te dan un baño de humildad, recordándote que te queda por aprender más de lo que nunca sabrás.
Lo dicho, señor Erving, sirva esta entrada como homenaje, ya que la mejor disculpa que se me ocurre es una simple y sincera admiración intelectual.
miércoles 4 de noviembre de 2009
Con mis más sinceras disculpas...apología de Erving Goffman.
Etiquetas:
Apologías,
Sociologia
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1 comentarios:
Una de las curiosidades que encierran los tochos que, en ocasiones, quienes los recomiendan no se los han leído. He tenido profesores de esa guisa. Saludos. Gracias por tu visita y tu comentario, creo que acertado.
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